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"Los seis pilares que me mantienen integrado": Construcción de un Método de Auto-evaluación para el
Fecha: 05/02/2015.

“Los seis pilares que me mantienen integrado”:

Construcción de un Método de Auto-evaluación para el Psicoterapeuta Infantil

 

 

Por: María Teresa Lomelí Hernández

Psicóloga clínica y Psicoterapeuta Infantil con enfoque Gestalt

Instituto Gestalt de Guadalajara

 

 

Resumen

 

Este artículo describe un método de autoevaluación para el psicoterapeuta infantil, que se propuso en el taller “Ser Psicoterapeuta Infantil: Construyendo los seis pilares que me mantienen integrado” dentro del I Encuentro de la Comunidad Mexicana de Gestalt.

El método consta de la revisión de un sistema de seis pilares básicos que propician en el psicoterapeuta un sentido de integración personal más profundo y de mayor profesionalismo en su rol.  Tomando en cuenta que muchos profesionales de la salud que trabajan con niños pueden llegar a sufrir del síndrome de “Burnout” por falta de  cuidado y atención a sus necesidades individuales; el hecho de identificar los elementos que un psicoterapeuta infantil requiere mantener con mayor cuidado, les ofrece una nueva vía de conciencia para evitar caer en el agotamiento emocional. Se orienta  tanto hacia los elementos que le ayudan a ver por sí mismo y por su niño interior, como hacia el descubrimiento de una perspectiva más sensible y holística del juego, las funciones del contacto,   las interacciones familiares a un nivel sistémico y  una visión más clara de los límites dentro de la relación terapéutica. Se considera que sólo a través de este nivel de conciencia, es posible vislumbrar la posibilidad de mantenerse integrado y  lograr la evolución, tanto para el psicoterapeuta a nivel personal  y  profesional, como para los niños y familias que se atienden.

 

Introducción

 

A través del tiempo que he realizado intervenciones con niños y sus familias, he descubierto lo fascinante de ser psicoterapeuta infantil.  Trabajar en la terapia de juego, con un mundo lleno de símbolos y grandes posibilidades expresivas a través del arte, me ha permitido  construir  vías fascinantes de crecimiento  para mí misma. De igual forma, he presenciado y acompañado procesos de transformación asombrosos  en los niños y papás que he atendido. Sin embargo, también he experimentado cansancio extremo, impotencia y frustración en diversas etapas de mi labor como psicoterapeuta y con algunos tipos de familias o niños en especial. La experimentación propia de tales dificultades y las demás situaciones de desgaste que otros psicoterapeutas infantiles me han reportado cuando los he acompañado en asesorías y supervisión, me  llevaron a reflexionar profundamente sobre los aspectos básicos que es importante cuidar en el propio terapeuta, no sólo para evitar el agotamiento emocional o la deserción de esta profesión, sino también para lograr mayor crecimiento personal y profesional a través de la fusión de experiencias que se viven al trabajar con los niños y sus familias.

A partir de esa reflexión y de una conferencia de la Dra. Linda Homeyer a la que asistí, en donde mencionaba una serie de aspectos a trabajar en el psicoterapeuta infantil para mantenerse sano e integrado,  es que comencé la construcción del método aquí presentado, cuya puesta en práctica me ha arrojado revelaciones muy relevantes.  Descubrí que el hecho de contar  con una metodología de cuidado a favor del psicoterapeuta,  estructurada de forma concreta y  fácil de recordar,  puede ser una aportación significativa dentro del campo de la psicoterapia infantil, en lo que respecta al bienestar y equilibrio de los profesionales de esta área. A través de esta metodología para el psicoterapeuta, se contribuye a elevar la calidad, trascendencia y relevancia de sus intervenciones.

 

Riesgos potenciales del Psicoterapeuta Infantil

 

Erving y Miriam Polster (1985) afirman que “El terapeuta es su propio instrumento”. Esto  implica que todo psicoterapeuta con enfoque Gestalt, debe estar consciente de que como cualquier instrumento, requiere cuidados, tiene cierta fragilidad y necesita mantenerse bien “afinado”. (7)

En este sentido, los principales riesgos de un psicoterapeuta cuando no atiende sus necesidades individuales, independientemente de su enfoque u orientación, son:                                 

-          La presentación de síntomas de estrés y agotamiento emocional

-          Que desatienda necesidades personales y descuide a su propia familia (9)

-          Que se retire de la actividad profesional por impotencia, frustración, sentimientos de incompetencia y cese su disfrute por el trabajo mismo

-          Presentar mayor vulnerabilidad para tener problemas de depresión, tendencia al suicidio y adicciones.

 Para conceptualizar estos efectos, Freudenberger (1998) propuso el término de “Burnout”, describiendo un síndrome que implica deterioro y cansancio excesivo progresivo,  unido a una reducción drástica de energía.  Se acompaña a menudo de una pérdida de motivación que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general.  (3)                                                                     

Se detectó que existe mayor vulnerabilidad en profesionales que interactúan de forma más intensa y/o duradera con sus clientes. Este síndrome se desarrolla como respuesta a estrés constante y sobrecarga laboral

Los principales síntomas que se presentan son:

-          Sentimientos de impotencia

-          Pérdida de la capacidad de disfrute

-          Estrés permanente.

-          Percepción de que el trabajo ya no produce incentivos.

-          Insensibilidad, irritabilidad, falta de concentración, depresión e insatisfacción.

-          Molestias corporales como insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, afecciones en la piel, trastornos respiratorios, circulatorios o digestivos (5)

Existe mayor prevalencia del síndrome de burnout en profesiones de alto contacto con personas, que manejan horarios de trabajo excesivos, especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas diarias. De igual forma, ocurre con frecuencia  cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en largos periodos de tiempo o cuando la remuneración económica es insuficiente. Un clima laboral hostil o donde las condiciones de trabajo se perciben como injustas también puede ser un factor que lo desencadene con mayor facilidad. Las investigaciones sugieren que las mujeres son más vulnerables a presentar este síndrome. (4)

Considerando lo anterior, es fundamental estar consciente de que como psicoterapeuta infantil, se tiene un riesgo adicional en comparación con otras áreas de la psicoterapia, ya que el fenómeno de la contratransferencia  y la proflexión derivada de los procesos (dar al otro lo que en realidad se necesita para sí mismo), puede ser tan inconsciente que no se logran distinguir las propias necesidades respecto a las de los niños o papás que se atienden.

En este sentido, la responsabilidad del psicoterapeuta infantil es conocer, explorar y estar alerta ante los elementos que lo mantienen consciente y que propician su integración.

 

Descripción del Método

 

  El método aquí propuesto, trata precisamente de permitir al psicoterapeuta infantil, alertarse a sí mismo cuando haya aspectos personales que requieran de atención y cuidado para procurar mantenerse equilibrado y al tope de su capacidad facilitadora de los procesos de los pacientes, pudiendo además disfrutar su actividad profesional y siendo capaz de reflejar ese equilibrio y armonía en su entorno.

Este método de Autoevaluación se compara con una construcción que consta de un sistema conformado por tres dimensiones:  Seis pilares fundamentales, una plataforma básica que conforma el piso y un séptimo elemento (el techo) que regula toda la estructura. A continuación se presenta una descripción más detallada de cada aspecto.

 

a)      La plataforma básica que sustenta los seis pilares, está conformada por los siguientes elementos:

 

-          Capacitación y actualización profesional continua

-          Trabajo interdisciplinario

-          Contacto frecuente con colegas

-          Conocimiento de temas básicos en el desarrollo del niño, métodos de crianza,  teoría del campo, conceptos de sistemas familiares, psicología transgeneracional,  psicoterapia relacional  y otros temas selectos.

 

Se da por hecho que sin estos elementos, no es posible construir pilares fuertes, pues estos cimientos profesionales son el preámbulo para sustentar la estructura básica.

 

b)      Los seis pilares que sustentan al psicoterapeuta infantil son:     

 

  1. 1.      Reconocimiento, responsabilidad y alianza con su niño interior

 

Este pilar hace referencia a la necesidad que tiene el psicoterapeuta infantil de abordar adecuadamente y cubrir sus carencias en los siguientes aspectos:

 

- Tener conciencia de que las heridas o carencias del propio niño interior pueden resurgir al  trabajar con niños, padres y demás familiares que tengan experiencias similares o incluso opuestas a la historia personal del psicoterapeuta.

- Ser responsable de abordar, trabajar y cubrir las necesidades de su niño interior para evitar presentar proflexiones tóxicas que impidan un proceso terapéutico sano.

-  Establecer una alianza con la naturaleza, esencia y virtudes de su niño interior, de manera que pueda canalizarla hacia intervenciones terapéuticas más creativas y conexiones emocionales más auténticas con sus pacientes.

-  Mantener un compromiso continuo de revisión  de los aspectos anteriores

- Valorar la posibilidad y ventaja que el psicoterapeuta tiene de sanar a su niño interior a través del trabajo con sus pacientes, siempre y cuando se dé con profunda conciencia y responsabilidad.

 

  1. 2.      Trabajo vivo con sus funciones del contacto

 

Cuando se interactúa profesionalmente con niños, es muy evidente que el disfrute y apreciación del mundo sensorial es una de las experiencias infantiles más enriquecedoras, tanto porque es un sello característico de la edad, como porque es un requerimiento para su sano desarrollo. (6)

Por este motivo, es especialmente importante que el psicoterapeuta se encuentre en sintonía, a través de: 

-          Tener conciencia permanente de su entorno a través de sus cinco sentidos, la voz, el movimiento, la respiración.

-          Explorar continuamente sus sensaciones y funciones corporales internas

-          Recuperar su capacidad de sorpresa, de curiosidad y su instinto de exploración

-          Reconocimiento de su ZIM (Zona intermedia), haciendo distinción clara entre los estímulos externos, sus sensaciones / sentimientos y sus pensamientos, interpretaciones y fantasías.

-          Vivir congruentemente con la experimentación del momento presente, aquí y ahora,   manteniendo su capacidad de disfrute.

 

  1. 3.                                          Establecimiento de límites en la relación terapéutica con los niños y sus padres, o dentro de la Institución donde se trabaja

 

Para evitar que las relaciones de trabajo con sus pacientes o con la institución donde labora        sean ambiguas o insatisfactorias, el psicoterapeuta infantil necesita:

 

-          Tener conciencia y reconocimiento profesional de sus alcances y limitaciones

-          Estructurar claramente el encuadre con los padres y el niño, además de realizar un contrato terapéutico, donde sean continuamente renovados aspectos importantes del mismo según se requiera. (8)

-          Ser concreto y asertivo en la relación con los padres y el niño.

-          Revisar  la congruencia existente entre los objetivos institucionales y los objetivos  de cada  proceso terapéutico individual en que trabaje.  

-          Fortalecer las actitudes que le dan confianza en sí mismo,  valorando su creatividad y capacidades como terapeuta, procurando no perder la sensibilidad ante la crítica constructiva que pudiera recibir por parte de sus compañeros de trabajo.

-          Que sus horarios de trabajo, su  inclusión dentro del ambiente laboral, la remuneración y valoración de su trabajo se encuentren  dentro de un balance  sano.

-          Tener un manejo adecuado y administrado de las cargas de trabajo distintas al trabajo terapéutico propiamente dicho, pues si no se van atendiendo oportunamente, pueden generar dificultades emocionales en el psicoterapeuta.

 

Dentro de este aspecto, existen varios riesgos potenciales:

-          Caer en la trampa de creer que es el psicoterapeuta quien tiene el poder o la “magia” intrínseca de generar los cambios en el niño o en su familia. Con esa creencia, se desarrollan en él sentimientos de poder y superioridad bastante tóxicos.

-          Que el psicoterapeuta se sienta completamente responsable por el éxito,  fracaso o deserciones dentro de los procesos terapéuticos.

-     Involucrarse de tal forma en lo desagradable o agradable de los procesos, que el     

                 psicoterapeuta se pierda a sí mismo en ellos.

 

4. Mantener una perspectiva holística y estilo de intervención relacional

 

-          Es fundamental reconocer que la sola intervención individual con el niño es insuficiente y algunas veces hasta contraproducente

-           Por ello, es indispensable para efectos profundos y duraderos, intervenir terapéuticamente sobre las díadas y tríadas dentro de la familia a través de sesiones relacionales donde los niños y sus padres practiquen nuevos estilos de interacción.(1)

-          Tener una perspectiva holística implica mantener una percepción amplia que  incluya la visión de las relaciones familiares,  y la influencia tanto de la familia extensa como de aspectos transgeneracionales en el niño y sus padres,  donde además se  considere a la familia como un sistema inmerso dentro de un contexto histórico y sociocultural dinámico.

-          Estar consciente de que el vínculo más importante que se establece no sólo es el de la relación terapéutica en sí misma (psicoterapeuta- niño), sino el del niño con sus padres, y el de esta tríada con sus propios recursos familiares. Ser el puente que propicie esa conexión es la función más trascendente del Psicoterapeuta Infantil.

 

5. Concientizarse de sus necesidades personales  y tener el cuidado de atenderlas

 

Mantener atención especial y cuidado de la estabilidad de este pilar, permite que el resto de los pilares puedan sostenerse con firmeza. Este pilar incluye muchos elementos correspondientes a la vida personal del psicoterapeuta, donde  se consideran áreas básicas a revisar:

 

- La relación con su cuerpo (movimiento, alimentación,  hábitos de sueño, salud)

- Manejo de sus sentimientos

- Su relación de pareja

- Sus relaciones familiares

- Sus relaciones sociales

- Su organización financiera

- Su conexión con la naturaleza

- Su área espiritual

- La construcción de su sentido de vida

- Mantener espacios y temporadas de recreación (vacaciones)

 

6. Exploración y potencialización de su creatividad

La psicoterapia implica por una parte, el propiciar espacios emocionales que conduzcan a la exploración de la creatividad en los niños, y por otra, la posibilidad infinita de contagiarse de la energía creadora infantil, por lo que un psicoterapeuta infantil tiene que generarse la oportunidad de:

- Hacer mayor contacto con sus habilidades especiales

- Permitirse fluir con espontaneidad y naturalidad

- Mantener mayor confianza en su poder personal

- Descubrir y desarrollar su capacidad expresiva a través del arte

 

 Los seis pilares están íntimamente conectados, se interrelacionan, se apoyan y crecen juntos. Un pilar débil afecta el esfuerzo que deben hacer los otros pilares por sostener la estructura.

Sin embargo, hay que considerar que es prácticamente imposible lograr un 100% de satisfacción en todas las áreas, por lo que un objetivo más viable  es  mantener la conciencia alerta respecto al estado en que se encuentra cada pilar y de desequilibrios severos que puedan desestabilizar la estructura completa.

Será recomendable tener apoyo terapéutico continuo cuando haya varios aspectos que generen desbalances en uno o varios pilares o cuando es un solo elemento  desestabilizador muy profundo que requiera mayor trabajo.

Contar con apoyo terapéutico ocasional cuando surjan aspectos aislados que generen cierto desequilibrio,  permitirá optimizar sus recursos personales para evitar un mayor desbalance.

 

 

c)                              El  séptimo elemento es  la capacidad de auto-observación y auto-transformación.   

 

       Si se retoma la metáfora de una construcción, este elemento se encuentra en el techo superior sostenido  por los pilares. Se define como la capacidad de tomar conciencia del estado de cada pilar, y de la estructura completa. Esto mantiene al psicoterapeuta con la capacidad de auto-transformarse, para permanecer en el camino que lo conduce hacia un Yo integrado, fortalecido y pleno. A través de esta autoevaluación continua, es posible apuntalar los pilares que se debilitan y compensar el apoyo con otros más firmes.

 

 

Otros aspectos a considerar:

 

El Psicoterapeuta Infantil requiere reconocer sus propios alcances y limitaciones, pues sin esta conciencia es fácil perderse en los extremos de evitar responsabilizarse dentro de su labor profesional, o por el contrario, de asumir roles que no le corresponden.

 

Es vital que el Psicoterapeuta Infantil recuerde:

 

-          Que no es un mago ni “todopoderoso”. A pesar que el trabajo con niños es especialmente estimulante, y suceden muchos elementos mágicos dentro de las sesiones por el elevado nivel simbólico y profundamente transformador del juego, es mejor que perciba esta experiencia como una magia que ocurre dentro de ese campo y no como  un elemento intrínseco en su persona.

-          Que no es papá ni mamá de los niños que atiende. Suena bastante obvio, sin embargo a nivel experiencial, la contratransferencia y la proflexión inconscientes pueden generar un estado de confusión tal, que se pierda dentro del proceso su rol verdadero y la conciencia de sus limitaciones.

-          No es capaz ni puede aspirar a  cubrir necesidades en el niño, que corresponden a los padres. El amor, la protección, la seguridad, los límites y la autoridad, son aspectos que se pueden vivir de forma importante dentro de la relación psicoterapeuta- paciente, sin embargo, la necesidad más profunda en el niño radica en recibirlo de sus propios padres o cuidadores.  A pesar de que las sesiones en la terapia provean de estos elementos, es imposible creer que eso será suficiente para la vida de un niño y su familia.

-          Al terapeuta no le corresponde recorrer el camino de crecimiento y aprendizaje que requieren experienciar el niño y su familia. Saturar al niño y a sus padres de sugerencias  demasiado concretas de enfrentamiento de problemas que les impidan pensar en estrategias por sí mismos, es un acto de sobreprotección que los devalúa en sus capacidades y puede llegar a ser contrario a la visión humanista de confianza en su potencial de crecimiento y poder de cambio.

-          Por ello, el terapeuta no puede jugar el rol de salvador en los conflictos o crisis familiares.

-          A pesar de que el entorno terapéutico al trabajar con niños es divertido, espontáneo, energético y vital, es básico distinguirlo de la idea de que es el psicoterapeuta quien “hace felices” a los niños.

-          Si se entiende que la postura más tóxica para iniciar un proceso de tratamiento es asumir que el niño está “mal” y que el terapeuta es quien  lo “repara”, éste asumiría la responsabilidad de “cambiarlo”, lo cual distorsiona el fin trascendente de la psicoterapia.

 

Alcances como Psicoterapeuta Infantil

 

Lo que sí es capaz de lograr el Psicoterapeuta Infantil se orienta a:

 

-          Promover que se catalicen cambios sanos y auténticos en el niño y su familia

-          Ayudar en el proceso de autoconocimiento y autoconstrucción del sentido del sí mismo en los niños

-          Propiciar espacios y actividades  que generan condiciones aptas para profundizar vínculos entre el niño y sus padres / hermanos o con otros niños de su edad, en el caso de trabajo con grupos de psicoterapia infantil.

-          Reflejar al niño y a sus padres maneras sanas de desarrollar sus habilidades de contacto

-          Acompañar al niño y sus padres el camino de autodescubrimiento de sí mismos

-          Ofrecer contención  en momentos de dolor, impotencia, enojo y miedo, así como apoyo para generar vías de expresión más sanas.

-          Comunicar con certeza y confianza profunda el mensaje de poder, capacidad de expresión, vinculación e  integración que tienen el niño y sus papás.

 

La necesidad del Psicoterapeuta Infantil de autoevaluarse respecto a la forma en que el trabajo le afecta en su equilibrio interno, había sido poco atendida, o al menos no lo había sido en una forma efectiva. El método aquí propuesto presenta una oportunidad para mejorar esta situación.

Aunque este método de autoevaluación está orientado hacia los psicoterapeutas infantiles, puede ser bastante útil si se adapta para otros profesionistas o prestadores de servicios que trabajen  con niños y sus familias, como docentes, psicólogos educativos,  médicos pediatras, trabajadores sociales, etc.

Trabajar con niños y sus familias ofrece posibilidades maravillosas de contacto profundo con la propia esencia, si el Psicoterapeuta es capaz de vivir su profesión conscientemente. 

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